Desaparecer en silencio. Etnocidio de REPSOL a los pueblos aislados en Amazonia del Perú

Los bloques petroleros 67 (de la francesa Perenco) y 39 (Repsol) son dos concesiones en Amazonia del Perú, al norte de la región Loreto, en la inaccesible frontera con Ecuador, que se superponen a una de las áreas de pueblos indígenas en aislamiento voluntario. Son pueblos que escaparon hace un siglo del genocidio de la fiebre cauchera aislándose en las zonas más remotas de la Amazonía. Un reciente informe de Survival Internacional publica 39 razones “que Repsol querría que no supieras” (1) donde se recopilan evidencias de la presencia de estos pueblos, así como el reconocimiento explícito de su existencia por parte del gobierno y la misma petrolera.

Desde hace años, la confederación indígena amazónica AIDESEP (Asociación Interétnica para el Desarrollo de la Selva Peruana, la organización indígena nacional) reclama que la región comprendida entre los ríos Napo y Tigre se declare intangible, iniciativa ya vigente en algunas zonas del Perú, así como en la vecina selva ecuatoriana. A pesar de la dificultad para conocer y nombrar a estos pueblos, éstos podrían ser los Taromenae, clan de la etnia huaorani, Pananajuri (etnia Arabela) y Taushiros. Se trataría de pueblos indígenas binacionales, que fluctúan entre Ecuador y los bloques 67 y 39, como el mismo gobierno de Ecuador ha reconocido, asignando incluso un monto presupuestario para tratar el tema de los pueblos aislados que transitan la región fronteriza.

Quiénes son los pueblos aislados

Los pueblos aislados son grupos indígenas sobre los cuales se tiene poca o ninguna información y que evitan mantener contactos regulares y pacíficos con la sociedad nacional, internándose en regiones de difícil acceso dentro los bosques tropicales (2).

Su supervivencia depende exclusivamente de los recursos del bosque, sin buscar acceso a los bienes materiales de la civilización occidental. En América latina existen alrededor de 100 grupos en aislamiento voluntario en 45 diferentes áreas de la Amazonía. Al menos 40 de estos grupos están en Brasil, 15 en Perú, 6 en Bolivia, 2 en Ecuador y uno en Paraguay (3).

Frágil supervivencia

Estos pueblos son extremadamente vulnerables porque no tienen resistencia o inmunidad a las enfermedades occidentales tan comunes como la gripe, la varicela, el sarampión y varias afecciones del sistema respiratorio. Los índices de mortalidad que se registran en los primeros años de contacto son del 40-60% de la población por epidemias.

Si el primer contacto se produce sin medidas preventivas ni protocolos de  atención médica, una parte importante de sus miembros puede morir, algo que ocurrió en la década de 1980 con el pueblo nahua, contactado por Shell durante las exploraciones del yacimiento Camisea.

Los intereses de Repsol-YPF en la región Napo-Tigre

El Bloque 39 fue se concedió en primera instancia también a Barret, pero posteriormente (2003) se transfirio a Repsol Exploración Perú (filial de Repsol YPF), asociada con la norteamerica Philips-Conoco. De 420.871 hectáreas iniciales se amplió a las 886.820 hectáreas actuales y ya se han realizado los trabajos de exploración sísmica (383 km al 2001). El año 2008, Alan Garcia, el actual presidente del Perú, “festejó” públicamente el descubrimiento de crudo en estas áreas.

Actualmente las áreas ya están en fase de explotación petrolera, con los proyectos de producción pendientes de la aprobación de los Estudios de Impacto Ambiental. Además existen planes para construir un oleoducto de 207 kilómetros por la compañía anglo-francesa Perenco que transportaría el crudo hallado por Repsol desde la Amazonia más remota.

La presencia de pueblos indígenas en aislamiento voluntario y su amenaza

La presencia de pueblos no contactados en el bloque 39 ha sido evidenciada por el estudio antropológico de AIDESEP “Estudio Técnico para la delimitación territorial de los pueblos indígenas en aislamiento en el curso alto de los ríos Curaray, Arabela, Nashiño, Pucacuro, Tigre y afluentes”. En este estudio se recogen evidencias directas (casas, caminos, campos de cultivo, etc.) y testigos de colonos, militares e indígenas de poblaciones próximas. En un informe pagado por la misma Repsol a la Smithsonian Institution se recomienda a la compañía “analizar la información disponible sobre la posible presencia de grupos de aislamiento voluntario o no contactados en el Bloque 39 y que tome todas las medidas necesarias caso de que se confirmo su presencia”.

La organización indígena local ORPIO publicó un informe en 2009 en el que recogía 23 declaraciones juradas que documentaban la existencia de indígenas no contactados en el Lote 39. Por otra parte Survival, calcula que al menos 75 personas han aportado pruebas relacionadas con indígenas no contactados en el Lote 39 y sus proximidades.

Un ojo en Repsol

Desde hace dos años varias organizaciones se mueven paralelamente para evitar la entrada de Repsol en el Bloque 39. En 2010, 50 organizaciones internacionales firmaron un comunicado oponiéndose a los planes de la compañía. En Catalunya una red de organizaciones de defensa de los derechos indígenas dirigieron a su presidente otra carta, la cual fue contestada por los portavoces de la compañía alegando la inexistencia de pueblos basándose en la “instalación de 10 trampas fotográficas (para una región de 800.000 hectáreas) que sólo capturaron imágenes de mamíferos, entre ellos algunos primates”. Esta forma de tratar como fauna a los pueblos indígenas se contestó duramente en una carta en el semanario catalán Directa (4). Por otro lado, AIDESEP ya denunció el caso en 2009 ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Federación Internacional de Derechos Humanos recomendó al gobierno peruano que no deje operar en el Bloque 39.

El pasado 15 de abril, en la Junta General de Accionistas, Antonio Brufau inició su presentación repasando satisfecho los resultados del pasado ejercicio, en el que la compañía obtuvo un beneficio de 4.693 millones de euros frente a los 1.559 millones del ejercicio anterior. El motor de la compañía sería, anunció sin titubeos, la exploración y perforación de nuevas zonas petroleras. En el cálculo no habrá contemplado la desaparición de los últimos pueblos aislados. Ellos no tienen voz, tampoco generan beneficios.

Por Marc Gavaldà
Rebelión

Notas:

(1) Ver aquí

(2) Definición de “indios isolados” a l Estatuto do Indio- Llei 6001, Art. 4º de Brasil

(3) BRACKELAIRE, V., Situación de los últimos pueblos indígenas aislados en América latina (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Venezuela), Primer Encuentro Internacional sobre Pueblos, Brasilia, 2008

(4) “Repsol Ypf respecta als pobles aïllats”, La Directa 188 (10/06/2010).

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